CUARESMA, UN ENCUENTRO EMOCIONANTE

Esta  Cuaresma aprende a bailar tus emociones

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Suena el despertador y con los ojos medio cerrados lo has parado. Te has levantado, te has dirigido al baño donde has lavado tu cara con agua  invitándote a despertar a un nuevo día lleno de vida y de sorpresas. Y así, con estos gestos cotidianos y repetitivos, empieza un día más. Y nada hace sospechar lo que está a punto de suceder.

Una vez preparada, bajas a desayunar y en tu sitio hay un sobre con tu nombre. Un tanto sorprendida, miras a tu alrededor para comprobar si hay alguien mirándote, pero te das cuenta de que estás sola. Así que te dispones a abrir el sobre. Sacas una invitación en la que se leen estas palabras: Esta Cuaresma, te invito a bailar”

Esta historieta, a pesar de ser inventada y un tanto idealista, nos ayuda a comprender el verdadero misterio que se esconde en la vida del hijo y la hija de Dios. Para el cristiano, la Cuaresma es un tiempo de silencio, de reflexión, de escucha y aceptación. Queremos vivirlo desde la invitación a reconocer este tiempo como una oportunidad y que nos ayude a conocer y gestionar algo tan importante como son nuestras emociones. Queremos hacerlo de manera suave, pausada como si de un baile se tratara.

De la mano de Jesús y siguiendo sus huellas, vamos a asistir a este baile. Va a ser un encuentro emocionante contigo misma.  El gran escenario, nuestro corazón. Jesús, será nuestro maestro, experto en bailar con sus emociones. Jesús, libremente y con plena conciencia, asumió nuestra condición humana en todo, para hacerse semejante a nosotros y ser uno entre nosotros. A lo largo de su vida, experimentó  la alegría, el miedo, la tristeza, la ira…

En este nuevo tiempo cuaresmal, Jesús lanza un poco de luz sobre este misterio. Quiere que comprendamos un poco más la grandeza de las emociones.

Ahora, sea cual sea tu escenario personal o familiar, tienes una invitación pendiente de abrir. Estamos a punto de comenzar uno de los tiempos más importantes para la vida de un cristiano. Dios nos invita a conocer en este tiempo lo más profundo de nuestro ser, y en ese espacio, encontrarnos con él.

Señor, te pido que en estas semanas me concedas el regalo de conocerme mejor por dentro. Quiero darme tiempo para conocerme, aceptar mis emociones, escucharlas, reflexionar que me dicen hoy y actuar en consecuencia. Quiero en mi vida poder aceptar mis distintas emociones y disfrutar de ellas…como si de un baile se tratara.

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